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domingo, 31 de mayo de 2020

Este confinamiento me ha vuelto loca.



 Este confinamiento me ha vuelto loca.

Haciendo de todo, a todas horas.

Más loca de lo que estaba

A veces, reía, y otras veces, lloraba.

 

Cuando mi mollera se atascaba,

Dejaba de escribir y me maquillaba

Para irme a la nevera y sacar un par de huevos

Que en la sartén se reían de mi desconcierto.

 

Después descubrí, que hacer collares

Me serenaba y con hilos de seda

Los enristraba…los enristraba.

Esa fue mi perdición desde aquel día

Llevo hechos cuatrocientos veintidós.

 

Si no os lo creéis ahí va la foto

Los voy a poner a la venta

En la puerta del ambulatorio.

Si me faltaba una perla ponía un garbanzo

Que pintaba de rojo con mi barra de labios.

 

Después, me ponía a coser sin tener idea

La aguja y el dedal salían de mis dedos,

Por petenera.

Limpiaba, barría, fregaba y cuando me cansaba,

De ensartar collares y escribir chorradas.

 

Me volvía al ordenador con la mente llena

De musarañas y al ver las noticias, me cabreaba

Ponía la televisión y me indignaba

Al ver a los gobernantes  berreando

Como si fueran fieras humanas.

 

De ver que en el mundo el hambre pulula,

Sin que nadie haga nada para el que mendiga.

¡Ay! Ya echa un desastre en la madrugada

Me quité el maquillaje y me acicalé el alma.

 

Encarna Recio Blanco.






domingo, 23 de febrero de 2020

Tengo una soledad...


Tengo una soledad tan acompañada

Que no deja de hablarme y de decirme

Lo que no quieren oír mi corazón

Ni  mi alma.

¡No para y sigue contándome batallas!

¡Que ya tenía olvidadas!

Fusiles y escopetas las tengo encerradas

En arcones negros y lacradas.

 No quiero que siga  a mi lado

Y la digo que se vaya con otra

Que esté más sola

Pero sigue a mi lado sentada.

 Las dos y las tres…

Me quedo adormilada.

Miro de reojo por ver si se ha marchado

Pero sigue a mi lado, habla que te habla.

Metiéndome la espina, en vez de sacarla.


Encarna Recio Blanco.





lunes, 17 de febrero de 2020

Si alguna madrugada...


Si alguna madrugada  veis pasar

A un corazón solitario y despistado,

Con sus venas abiertas   y sangrando…

No paséis de largo.

 

¡Abrazarlo!

 

Si una noche oscura  os tropezáis

Con un  vagabundo  con hambre y llorando

No paséis de largo...

 

¡Consolarlo!

 

A un viejecito sentado  en un banco

Con su mirada perdida y su mente vacía

 Por los años no paséis de largo...

 

¡Acompañarlo!

 

A una madre buscando  a su hijo.

A un emigrante desterrado.

A un enfermo sin familia no paséis de largo...

 

¡Ayudarlos!

 

A cualquier ser humano que  necesite

 Vuestra ayuda y veáis pasar a vuestro lado

 Abrazarlo…

Consolarlos, acompañarlos y auxiliarlos.

 

Porque las manos que ayudan son más

Necesarias  y poderosas

 Ante los ojos de Dios…

 

 ¡Que unos labios rezando!

 

 

Encarna Recio Blanco







jueves, 6 de febrero de 2020

Una barba muy poblada...

 

Una barba muy poblada.

Su atuendo, desaliñado.

Un corazón con cadenas

Y unos ojos abrumados.

Rebuscaba por las calles

Cigarrillos  aplastados.

Sus manos los recogían

Cual un maná consagrado.

Le miraba a hurtadillas

Viendo el temblor en sus manos

Y sin medir un saludo

Le entregué, mi paquete de tabaco.

Te quiero mujer me dijo:

Dando un suspiro quebrado

Cual un ser humano herido,

Sin el auxilio a su lado.

Sigo sus pasos cuando se aleja

Con su cruz y unos cigarros,

Por la calle de la amargura va,

Este ser abandonado.

Yo sigo hablando con Dios

En este otoño anegado…

De lágrimas y de  vagabundos

Que te regalan un te quiero…

Por unos simples cigarros.

 

Encarna Recio Blanco.




viernes, 13 de diciembre de 2019

El hambre no se oye…


El hambre no se oye…

Ni suena como la tormenta.

Ni como las bombas estallan.

Ni como una orquesta desafinada.

El hambre  dormita silenciosa

Bajo los puentes arrebujada

En un ser humano que calla.

El hambre no se oye…

¡El hambre! ¡Se siente!

 

Encarna Recio Blancos.



viernes, 1 de noviembre de 2019

Hacia el Cielo de los justos...


Hacia el Cielo de los justos

Hoy se caminan las rosas

Para aquellos que se fueron

Hacia la luz milagrosa.

Bajo el Sol de la esperanza

Lucen las velas quejosas,

En las losas duras y frías,

Permanecen silenciosas.

Por aquellos que se fueron

Y dejaron de escribir poemas

 En la partitura de nuestras

 Vidas.

Por aquellos que lucharon

Por ser felices, sin conseguirlo

Y nos dejaron sus sonrisas,

Prendidas en las espinas.

Por aquellos amores tempraneros

 Que no pudieron saciarse

De aquellos besos…a tiempo.

Por aquellos que sufrieron

El amor prohibido en silencio

Y  que a escondidos se amaban,

Con la luna por testigo.

Por aquellos amigos

 Tan verdaderos…

Que se fueron tan pronto

Sin previo aviso.

¡Ya sois polvo de estrellas!

¡Ya estáis en la luz!

 Sin embargo…

 La ausencia nos duele

Cual clavo en la cruz.

Con  lágrimas en los ojos.

Con la pena y la zozobra

Miramos desconsolados

Las frías losas.

 Bajo el Sol de la esperanza

Pido a Dios en este día…

Que desde su lado me guíen

 Aquellos…

¡A los que tanto quería!

  

Encarna Recio Blanco.




domingo, 27 de octubre de 2019

Esta madrugada tengo mucho frío...

Esta madrugada  tengo mucho frío.

 Necesito un abrazo con urgencia.

El regazo de mi madre

Y el calor de su presencia.


Un abrazo fuerte,

Que me tronche hasta los huesos.

 Que me avive, y me  arrebuje,

El alma, y el  cuerpo.


Necesito unos besos de cariño.

Unas palabras de calma.

Alguien, que no tenga prisa

 Para irse a su casa.


Tengo mucho frío, esta madrugada.

Donde no oigo ni al viento,

Ni al grillo, ni a la chicharra,

Ni al reloj de la ermita que calla.

 

 Necesito unas palabras esta noche

Animadas.

Alguien que me pregunte…

¿Qué es lo que te pasa?

 

 Tengo aterido mi cuerpo

Que tiembla, cual una gacela

Sola y descarriada,

Sin saber el motivo, ni la causa.

 

La madrugada saluda a la Aurora

 Que viene despistada.

Y yo sigo pidiendo al Cielo…

Un abrazo de esperanzas.

 

Encarna Recio Blanco.








miércoles, 16 de octubre de 2019

Hay días insufribles...


Hay días insufribles…

Donde se acortan las esperanzas.

Los abismos esperan

Y los labios se secan.

 

Hay días que te rompes

En mil pedazos.

En los que los toros acechan

Y las heridas te esperan.

 

Donde las lenguas viperinas

Te  envenenan.

Los arboles se secan

Y en el fuego, se queman.

 

Hay días negros

Aunque luzca el sol

Y la noche se viste

De un extraño color.

 

Las tumbas se abren.

Se cierran las puertas.

Los niños con hambre

Mueren en la guerra.

 

Pierdo las esperanzas.

Me arde la cabeza.

Llamo al cielo

Y no me contesta.

 

Aciago este día

Con el corazón roto.

 El alma por los suelos

Y sin un te quiero.

 

Encarna Recio Blanco.






martes, 8 de octubre de 2019

Dichosos los que me miran...




Dichosos los que me miran

Con simpatía.

 Los que comprenden

Mi lento caminar.


 Los que hablan en voz alta

Para minimizar mi sordera.

Dichosos los que estrechan con calor

Mis manos temblorosas.


 Los que se interesan

Por mi lejana juventud.


 Los que no se cansan de escuchar,

 Las historias que con frecuencia repito.

Los que comprenden

 Mi falta de cariño. 


 Los que me regalan parte

De su tiempo. 

 Los que se acuerdan

De mi soledad.

 Los que me acompañan

 En el sufrimiento.


Dichosos los que alegran

 Los últimos días de mi vida.

 Los que me acompañan

En el momento del paso.


Y dichosos aquellos,

Que tienen un momento

Para estar con un enfermo,

Con un mayor.


Dichosos aquellos

Que parte de su tiempo…

 Lo dedican a estar

Con los mayores.

S. lucchetti


Encarna Recio Blanco







viernes, 2 de junio de 2017

Se han alocado-De mi libro “Atardeceres de Fuego”

Se han alocado mis musas

No las puedo sujetar

En mi mente se amontonan

Y a la vez, quieren hablar.

Unas me dictan de amor

Las otras, de soledad

Otras de la primavera

Cuando se asoma el azahar.

De la lluvia cuando el cielo

Tiene ganas de llorar.

De los ojos de una hembra

Cuando enamorada está.

De un prisionero en la cárcel

Cumpliendo una vil condena

Por una pena de amor

Que le ata a sus cadenas.

¡Parad! ¡Parad! que no puedo

Dar rienda suelta a mis dedos,

Que mi mente está estancada

¡Solamente… en un te quiero!

  

Encarna Recio Blanco.





sábado, 21 de enero de 2017

Esta noche la nieve...


Esta noche la nieve me ha sorprendido

De copos blancos mis ventanas

Se han revestidos.

Pienso en esos cuerpos que están ateridos

Bajo los puentes sin mantas ni abrigo.

En esos niños entre ruinas con hambre y con frío

Entre las balas muriendo...los pobrecitos.

En aquellos que están solos sin lo más necesario

Que tal vez, tan solo sea, un cálido abrazo.

 Pienso en aquellos corazones que están inactivos,

Que miran sin ver por el negro camino.

 Nieva en el mundo lágrimas heladas,

Porque las conciencias están apagadas.

Esta noche quiero deshacer ese hielo

Con mi corazón en llama y con mis brazos abiertos.

 

 Encarna Recio Blanco.




Escucha"ESTA NOCHE LA NIEVE" en Spreaker.

viernes, 18 de marzo de 2016

Tanto me acompañaba la soledad...



Tanto me acompañaba la soledad

Que empecé a cogerla mucho cariño.

A veces no me hablaba

Pero me acariciaba.

Cuanto yo estaba triste

Le contaba mis penas

Y en su regazo lloraba

Como una niña pequeña.

 Cuando estaba alegre me decía:

Me voy a dar una vuelta

Que no te soporto

Con tanta juerga.

Se despistaba uno o dos días

Y volvía la pobre con una cara

Que me decía:

¿Me dejas a tu lado para hacerte compañía?

 Y entonces, era ella la que hablaba

Era ella quien lloraba

Al contarme las triste historias

Que por el mundo encontraba.

 

Encarna Recio Blanco.




viernes, 5 de diciembre de 2014

En esta tarde otoñal...


En esta tarde otoñal llora el Cielo, le pregunto y no obtengo respuesta.

Lánguidas mis manos se desperezan, buscando… ¿qué buscan?

¡Pues en marcha, voy  a daros faena!

 En esta tarde tan negra me gustaría volar y volar  por un Cielo en calma.

Con las alas recién estrenadas de cualquier ángel despistado

Que se haya quedado dormido en mi cama.

 Me gustaría…acorralar a la miseria y detenerla. Ponerle grilletes a los forajidos

Que envuelven sus vergüenzas con trajes de marcas.

Amamantar a los niños sin madres y darles cobijo en mi alma.

 Me gustaría…aliarme con la alegría y reír, reír, hasta que se me rompan las quijadas. Bañarme desnuda en el mar un amanecer y que sus olas sosegaran mis ansias.

 Perderme en un mundo donde solo existieran Soles, flores, y Lunas  encandiladas.

Emborracharme de poesías y de buena compañía, beber de sus  labios y envenenarme, hasta caer desfallecida.

 Me gustaría irme, donde pudiera enamorarme del viento. Donde consiguiera pelearme con la soledad.

Hacer una hoguera con el maldito dinero y que brillaran las cruces en los cementerios y  abrir los barrotes de aquellos inocentes, que estén presos.

 Me gustaría irme…donde lograra llorar y a reír a un tiempo por aquel truhán que un día me dijo; Te quiero.  Adosarme a un tren sin raíles y seguir esperando

Otra media vida hasta que aparezca el hombre  que más quiero.

 Esta tarde me gustaría, salir corriendo de esta maldita oscuridad.

De tantos sinsabores, de mis incontrolados miedos.

Del sueño que siempre he tenido y que el funesto destino no quiso concedérmelo.

 En mi orfandad, mendigo a la Justicia Divina para que el Cielo deje de llorar.

En esta tarde de otoño sombría, donde mis musas despiertas me dicen:

¡Que deje de llorar!

 Encarna Recio Blanco.