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martes, 1 de mayo de 2018

Madre


Madre…

Cuantas veces mi pluma sencilla
se calla con miedo se queda sin tinta
y el papel se rompe.

Nunca pude madre estando consciente
hacerte un poema como te mereces.

Fui la oveja negra en redil caliente,
fui la incomprendida, la que quizás no merece
llevar tu apellido Blanco cual la nieve.

Fue tu primer beso promesa, fue tu constancia mi guía,
fueron aquellos cachetes luz para mis negros días.

Fuiste poniendo pontones a mis desvaríos de niña
para que fuera muy limpia, no sólo para ir a la escuela
si no, para ir por la vida.

Un buen día de tu nido voló tu paloma herida
y se fue sola  remontando sendas valles y colinas.

Lejos de ti comprendió porque tantas regañas
el “Ten cuidado! ¡No corras…!
 y ¡Heme aquí con mil heridas!

Ahora me paro y medito, ahora que ya no soy niña,
y me duele el corazón y me duele el alma mía
por no saber si llegué a lo que soñaste un día.

Recordé tanto mi escuela, a mi maestra,
y aquella farmacia fría donde yo, aun tan pequeña,
ya escribía mis poesías.

Poesías que siempre hablaban de lo que desconocía,
de lo que me imaginaba, de lo que después vendría.

¡Al amor pobre de mí! a la vida y era tan niña
y esas cosa que hoy conozco antes que distinta las creía.

Hoy con los años se tornan en realidades tan frías
que te hielan las entrañas que te aterida tus días.

Por eso añoro las cosas madre de cuando era una niña.

Sé que el mundo me enseñó cosas que tus no sabías
y que si las conocías…siempre tú las silenciaste
para no tarar mis días.

Pero como es imposible ir de buenas por la vida,
porque los golpes te hacen abrir los ojos aprisa.

Se endurecieron mis huesos, trabajé como tú hacías
y esquivé las zarzas negras que a mi paso florecían.


Y aquí me tienes, ya hecha casi una mujer prendida
de este mundo más bien malo, con mi alma más bien limpia.

Otra vez madre lo intento, pero ya ves, no es poesía,
fueron suspiros al viento que recoge esta cuartilla.

Otra vez Madre será, cuando mis musas dormidas
despierten… Prometo hacerte Madre…

!La mejor de mis poesías!

Encarna Recio Blanco.



domingo, 30 de diciembre de 2007

Grito al Cielo que me detenga



Grito al Cielo que me detenga

Para no correr hacia tus brazos.

Grito a las fuerzas que vengan

Para que frenen mis pasos.

 ¡Que mis ojos no te vean…

¡Dios!

Y yo más quiero mirarlos.

Que mi cuerpo no me pida

El calor de tus letargos.

Que se haga el día la noche

Para cerrar bien mis ojos.

Para poner mil grilletes

A éste corazón tan loco.


 Encarna Recio Blanco